lunes, 22 de mayo de 2017

El corazón del minotauro

El viernes tuvimos nueva partida de nuestra campaña de Clásicos del Mazmorreo, a niveles épicos. Si, ya estamos en nivel 1 y eso es el acabose: vuelan las hostias, los conjuros y la intervención divina de las deidades del caos.

El caso es que, después de la magistral Intriga en la Corte del Caos que dirigió Josemasaga me tocaba a mí agarrar la batuta, y no sabía por dónde tirar. Los PJs acababan de afincarse en Punjar y me apetecía dirigir una aventura urbana. El problema es que, aunque CdM tiene un zurrón de aventuras muy majas, Jose se las ha leído casi todas, lo que me limita bastante el radio de acción. Entonces me acordé de The heart of the minotaur, una aventura del One Page Dungeon de 2011 que en su día me gustó mucho y que, haciéndole algunos cambios y convirtiendo las cavernas en una mansión decadente del Viejo Punjar, podría funcionar. Y la verdad es que pitó bastante bien. No deja de maravillarme todo lo que el autor consiguió plasmar en una sola hoja.

El corazón del minotauro... ¿de qué irá la aventura?

Total, que como hice una traducción de andar por casa, la cuelgo aquí para uso y disfrute del personal. No colgaré la adaptación porque cambié algunas cosas y creé algunos encuentros y detalles que espero aprovechar para otras aventuras. La verdad es que no he pedido permiso al autor para traducirla y colgarla, pero en siendo Creative Commons supongo que no habrá problema. Y si no, pues nada, que me manden a la cárcel, al pabellón ese donde meten a todos esos que se descargan cine español.

Podéis descargar la aventura traducida desde este ¡ENLACE!

viernes, 12 de mayo de 2017

Walpurgis, el retrojuego de rol de fantaterror

Cada vez me cuesta más participar en proyectos de mecenazgo, ya no tengo ese entusiasmo juvenil y esas ganas de sufrir porque no me llega lo que he pagado. El otro día, sin ir más lejos, me llegó el segundo módulo de Appendix N, The Vile Worm, un mecenazgo en el que participé en el año 2012. ¡En el 2012! Cinco años para recibir un módulo de 8 páginas en formato A5. En defensa de su artífice, John Adams, de Brave Halfling Publishing ENLACE!), hay que decir que nos ha mantenido informados al detalle de todos los desastres, dramas y tragedias que han sucedido en su vida y han provocado el retraso de la entrega del proyecto. Y aún así el tipo sigue empecinado en entregarlo; muchos otros ya se habrían dado por vencidos. A mí me parece admirable.

¡Ta-daaaaaa!

Total, que cada vez me cuesta más darle mi dinero a unos extraños. He dejado de apoyar esos proyectos de libros que acabaré pudiendo comprar en cualquier tienda (muchas veces antes de que los mecenas reciban sus ejemplares) y me estoy empezando a tomar esto del mecenazgo como lo que realmente debería ser: poner pasta para que unos locos románticos puedan sacar un proyecto adelante. Eso sí, para que afloje la mosca, el proyecto tiene que despertar mi interés. Y así sucedió con Walpurgis, el retrojuego de rol de fantaterror, editado por Saco de huesos, una modesta editorial dedicada a la literatura de género (¡ENLACE!).

¡Mételo todo en la portada!
¡No te dejes nada!

En el mercado de los juegos de rol patrios resulta muy difícil encontrar una premisa que sea nuestra, pero nuestra de verdad, no agarrar un concepto yanki y cambiarle dos bichos (que es lo que suelo hacer yo). Por eso, cuando leí la premisa de Walpurgis me quedé todo loco, es la típica idea que al leerla te da hasta rabia, te dices: "¿cómo no se me ocurrió a mí?". Y es que estamos ante lo que sus autores han bautizado como "un retro juego de rol de fantaterror", nombre con el que se conoce al género de cine fantástico y de terror producido en España durante los años 60 y 70 (aunque se puede ampliar a otros países europeos como Italia, Alemania y Portugal). Se trata de películas que oscilan entre lo kistch y lo cutre, entre lo original y lo delirante, con su generosa ración de gore y de desnudos gratuitos, las películas que encumbraron a Paul Naschy, a Jess Franco y a Amando de Ossorio.

El formato es chiquitico y apaisado, tipo libreta. El típico formato de libro que no entra en la estantería ni pa' Dios, algo así como el 300 de Frank Miller, un libro pensado para clavártelo en la pantorrilla cuando vuelves a casa borracho. Afortunadamente Walpurgis es de menor tamaño que el de la fiesta de los nabos espartanos. Tampoco esperéis grandes locuras de diseño y maquetación, a excepción de la demencial extravagancia de que el fondo es totalmente blanco y la letra totalmente negra. ¡GRACIAS, SACO DE HUESOS!

Este desnudo está totalmente justificado: 
ella es albañil y se le ve la hucha cuando se agacha a poner azulejos.

El contenido no defrauda, o al menos a mí no me ha defraudado. Se trata de un juego de terror castizo, lo que sería Llamada de Cthulhu si se hubiera creado ese juego a partir de los bolsilibros de Terror y los comics italianos de fornicio y muerte tipo Horror Sukia que plagaban los kioskos en los años 70, con sus arquetipos de personaje y sus reglas de cordura. Cabe destacar que siempre debe haber un personaje jugador maldito, ya sea afligido por el vampirismo, la licantropía o cualquier otra maldad que se le ocurra al director de juego, para asegurar una buena dosis de drama, tragedia y angustia existencial, en pelotas a ser posible. El sistema es... bueno, es un poco lo de menos. Es ligero y un poco cualquier cosa, las habilidades y atributos tienen asignadas parejas de dados de distinto valor que pueden estallar cuando se obtiene dobles. Todavía no he tenido ocasión de ver qué tal funciona en la mesa, pero lo que está claro es que no va a entorpecer la narración. Curiosamente, en Walpurgis no se limitan al terror de zarzuela y también se incluyen reglas y arquetipos para abordar el género pandillero ultraviolento, el postapocalítico psicotrónico y la ciencia ficción de papel Albal. Y para rematar el libro... ¡un zurrón de aventuras, como en los juegos de rol buenos de antes!

El más grande, amigos.

Lamentablemente, no todo va a ser loas. Las ilustraciones interiores se concibieron en color y al imprimirlas en blanco y negro quedaron convertidas en manchurrones grises. Que tampoco nos podemos poner exquisitos teniendo en cuenta que el libro cuesta 13 euros, pero da un poco de pena. También se echa en falta que profundice un poco más en las claves del género. Se tratan de forma somera y se espera que el lector las extraiga de la lectura de las aventuras. Y en cuanto a esas aventuras... las hay que están mejor, las hay que están peor, y las hay que requieren que el director ponga bastante de su parte, pero me da la sensación de que con un poco más de trabajo podrían haber quedado para enmarcar. La aventura ambientada en Zaragoza en la que aparece Paul Naschy está plagada de buenas y prometedoras ideas pobremente implementadas. Hay un batiburrillo de tramas y pnjs al que va a costar mucho dar coherencia. Me da rabia por lo que podría haber sido.

Y esta otra muchacha de equilibrio inestable de regalo.

En definitiva, muy satisfecho con haber colaborado para que este producto saliera adelante. Mis ínfulas de Medici se han visto colmadas. Walpurgis es el que para mí debería ser galardonado como juego del año, por su originalidad, contenido, extensión y, sobre todo, por el fondo de página blanco.

jueves, 27 de abril de 2017

Cuando las estrellas radiofónicas estén alineadas

El otro día, cuñao, cuñao se pusieron en contacto con nosotros (con Josemasaga y conmigo; lo aclaro porque sino parece que escucho voces en mi cabeza, que a veces también) los responsables del nuevo podcast rolero Aquellos maravillosos D20s (¡ENLACE!) en calidad de traductores de La llamada de Cthulhu para participar en su programa dedicado a la 7ª edición de este juego. Así contado suena muy formal, pero en realidad se me abrió una ventana en la que Rafa me preguntaba "¿Qué haces el miércoles por la noche?", yo respondí "Nada, como siempre" y él "Pues sienta el culo delante del ordenador y abre el Skype". Ah, las tripas del periodismo...


El caso es que este viernes por fin tendréis la oportunidad de escuchar mi voz varonil y aterciopelada debatiendo sobre lo humano y lo divino, pero lo divino en plan dioses primigenios que te sorben los sesos con una pajita. De verdad, no dejéis pasar esta ocasión extraordinaria para comprobar lo tonto que soy en persona.

martes, 11 de abril de 2017

Habilidades de ladrón

A mi edad y con todas las cargas familiares, laborales y personales que tenemos resulta muy difícil quedar para jugar al rol. En realidad resulta difícil quedar para cualquier cosa, pero eso se agrava en el tema del rol por la necesidad de un quorum. Para solucionar este problema hemos formado una bolsa de 5/6 jugadores y 2 directores de juego para una misma campaña de Clásicos del Mazmorreo. Si se consiguen reunir un mínimo de un director y tres jugadores, hay partida. Y aun así cagamos vinagre para poder jugar.

Sí... yo creo que el sábado podremos jugar...

Hasta ahora he estado dirigiendo yo. Empecé con el embudo Marineros del mar sin estrellas. Con los supervivientes se ha formado una bolsa de PJs para que utilicen los asistentes según sus deseos gustos y necesidades. Después seguimos con Los cerdos del Averno para estrenar el nivel 1 y continuamos con La Torre de la Perla Negra. Y es ahora cuando el otro director, el infatigable Josemasaga, toma el relevo para llevar a la mesa Intrigue at the Court of Chaos y puedo hacerme con el control de un personaje. De la bolsa de trabajo quedan libres una ladrona y uno de los vecinos de Humilladero que murió durante el embudo pero resucitó misteriosa y aleatoriamente tras ciertos acontecimientos sucedidos en las húmedas cámaras de la Torre de la Perla Negra. Todavía no me he decidido por uno de ellos pero, por si las moscas, he traducido una hoja de referencia de las habilidades del ladrón que circulaba por la comunidad anglosajona de DCC, muy útil para tener en cuenta todas las cosas que son capaces de hacer estos delincuentes con una horquilla. Podéis descargarla para vuestro uso y disfrute desde este ¡ENLACE!

Con semejante portada, la aventura solo puede ser buena.

Personalmente nunca hubiera elegido un ladrón como clase de personaje, pero es lo que tienen los embudos de CdM, que son como la vida misma: tú quieres ser una cosa, pero la nota solo te da para otra y al final acabas trabajando en una tercera que no tiene nada que ver con las anteriores.

miércoles, 5 de abril de 2017

Tails of Equestria

Por fin he podido poner mis zarpas encima del que que personalmente considero el lanzamiento más esperado del último año: Tails of Equestria ENLACE!), el juego de rol basado en la serie de televisión My little pony: la magia de la amistad. Sí, amigos, esto es lo que hace la paternidad con un adulto que tenía la filmografía completa de Takeshi Kitano. Acojona, ¿eh?

¡My little pony, my little pony... de qué trata la amistaaaad...!

El caso es que, mientras mi hijo se apunta a cualquier cosa que tenga que ver con tirar dados, aunque sea tirárselos a las palomas, a mi hija no le entusiasma tanto el mundo de los juegos de mesa ni de rol. No pasa nada, hay que quererles igual. Lamentablemente para ella, el pesado de su padre no deja de insistir en ampliar sus horizontes lúdicos, pobrecita mía. Y ahí es donde entra este Tails of Equestria. Supongo que todos conoceréis My little pony en mayor o menor medida, pero no creo que os hayáis puesto a ver la serie de dibujos animados en lugar de poner Mad men y esas mierdas modernitas que veis, sin canciones ni nada. Pues para que lo sepáis, es sorprendentemente buena. En serio. De verdad. Va, no os riáis. Hay de todo en el proceloso mundo de la animación infantil pero, pese a sonar machista, creo que la que va dirigida a un público femenino suele ser bastante mala o incluir unos mensajes bastante perturbadores con la intención de adoctrinar a nuestras hijas y convertirlas en señoras bajitas pintadas como puertas. Sí, Canal Disney, te miro a ti.

Y esto es un poquito lo que quiere hacer Disney con tu hija.

Total, que la serie está muy bien y no solo eso, también están muy bien los comics. Venga, va, ya vale de cachondeo...Es por esto que recibí con mucha alegría la noticia de que publicaría un juego de rol ambientado en Equestria. Y esta es mi reseña breve y chapucera.

El juego viene a costar unos 30 euros al cambio, no es muy caro para los estándares que se manjean ahora, sobre todo teniendo en cuenta que la portada es dura, el papel gordote y es a todo color. Pero a todo color, todo, que con tanto pony se te salen los colores por las orejas. Aunque está dirigido más bien a los padres, la letra es lo bastante grande y el lenguaje lo bastante sencillo como para que los críos se animen a leerlo. En inglés, eso sí. Pero bueno, con esto de los colegios públicos bilingües mis hijos ya tienen más nivel yo. La extensión, la justa, ciento y pico páginas, no llega a 200, e incluye una aventura introductoria y unas tablas muy simpáticas para sustituir a los dados cerrando los ojos y poniendo el dedo, como en los viejos libros de Lobo solitario, ¿os acordáis?

La pantalla y la campaña "Curse of the statuettes", de próxima aparición.
Qué nervios.

En cuanto al juego, pues muy bien, lo que espero de un juego de Mi pequeño pony: la ficha se hace en 15 minutos y prácticamente basta con elegir un tipo de pony: de tierra, pegaso o unicornio, determinar si es más inteligente o más fuerte (el encanto es el mismo para todos, porque todos son supercuquiiiiiis) y elegir un talento y un defecto. Y luego dibujarlo, claro. El sistema viene a ser un Savage Worlds descafeinado hasta la máxima expresión, con su cadenas de dados y sus dificultades. Pero vamos, no resiste un análisis, es un poco como cuando me dirige mi hijo: "Tira un dado, papá, este mismo" y, saque lo que saque, gano. Luego incluye una mecánica curiosota y muy adecuada para el tema que pretende explorar, los "puntos de amistad", que vienen a ser unos puntos fate que mejoran el resultado de una tirada, pero cuyo efecto es más potente si se los das a otro personaje que si los gastas para ti. La amistad es guay.

En este sentido, es de agradecer y destacar que el juego no incentiva el empleo de la violencia para resolver los conflictos. El combate se menciona muy de pasada, como un tipo de tirada enfrentada más y está más enfocado a escapar que a derrotar, tipo "pegar una coz a un cocodrilo para que tus componieras tengan tiempo de cruzar el río". Esta filosofía se mantiene en la aventura introductoria y exige que los directores de juego abramos la mente y salgamos de nuestra zona de confort (abro la puerta y sacudo) a la hora de crear aventuras.

Ahora, que si quieres acojonar con un pony, lo puedes hacer.

A la espera de dirigir mi primera partida, que yo creo que será este mismo fin de semana, yo diría que es un juego muy recomendable, tanto para niños como para niñas. Rápido de leer, de explicar y de ponerse a jugar.

Y esto es un poco a lo que juego últimamente.

miércoles, 22 de marzo de 2017

Descent: Road to Legend

El pasado día del padre resultó ser una experiencia bastante cercana a lo que debe ser el Nirvana: me despertaron con un dibujo, me hicieron un desayuno especial con madalenas de chocolate y servilletas decoradas para la ocasión y pasé el día jugando con mis cachorros, entre otras cosas, a Descent, viaje a las tinieblas.

Advertencia: no levante la caja tirando de lumbares, hágalo doblando las rodillas.

Antes de continuar, cabe señalar que Descent no es un juego barato... como todos. Está enmarcado en la tendencia actual de los juegos de mesa, en la que es complicado encontrar un juego por menos de 50 euros y ya no nos sorprende ver cajas de colores en torno a los 75-100 machacantes. Me lo regaló mi santa hermana por mi cumpleaños, y la verdad es que me ha sorprendido gratamente la zapatilla que le estamos dando. La caja empieza a tener marcas, golpes y raspones, lo que, lejos de producirme la angustia del coleccionista maniático, me transmite cierta paz al saber que se trata de heridas de guerra de tanto usarlo.

Descent es un juego de mazmorreo de Fantasy Flight Games (Edge Entertainment en España) ambientado en su ambientación oficial de Terrinoth, una ambientación con menos carisma que Rafa Nadal anunciando una cuenta de ahorros. Pero bueno, tampoco le puedes pedir peras al olmo. Como buen juego de Fantasy Flight está absolutamente sobreproducido, tiene kilos de muñecajos de plástico y componentes que no hacen falta para nada e incluso llegan a molestar. En cuanto al reglamento, también está en la línea de Fantasy Flight: es bastante confuso, hay reglas extrañísimas (sobre todo las de campañas, que parecen el producto de la mente de un loco o el cajón de debajo del de los cubiertos) y hace aguas por todas partes; viene a ser el Imperio Cobra del siglo XXI. Pero, amigos... es bonico, y eso lo compensa todo. ¿A que sí?

Es tan bonico...

En cuanto empezamos a jugar mi hijo (de 8 años, y juega a la perfección) tuvo claro que quería ser el Señor Supremo, por lo que yo asumí el papel de los pobres desgraciados que intentan hacer frente a sus planes. El nivel de dificultad para los héroes es demencial, y encima se va a acentuando a medida que avanza la campaña, ya que cada victoria del Señor Supremo le otorga reliquias y otros beneficios que hacen todavía más difícil la labor de los héroes. Obviamente, mi hijo estaba feliz con esta situación.

Entonces se publicaron las miniexpansiones que permitían jugar sin Señor Supremo, Almas olvidadas y La ira de la naturaleza, en las que el nivel de dificultad ya invitaba a los héroes directamente a suicidarse antes que pasar por los horrores que les esperan. Obviamente, no coló y mi querubín prefirió volver al clásico modo de juego "humilla a tu padre".

Yo me dejo hacer.

Con esto dejamos el juego un poco apartado hasta que descubrí la aplicación Road to legend ENLACE!). Road to legend ocupa el papel del Señor Supremo y te hace una campaña utilizando los componentes de la línea que tengas. Por lo que he visto hasta ahora, el nivel de dificultad es algo más razonable, y además se encarga de gestionarte el mercado de la ciudad, los eventos de viaje entre una misión y otra y, además, te ayuda a llevar un control del oro, los objetos y poderes que vas adquiriendo con el paso del tiempo y que se te olvidan de una partida a otra. Los monstruos se manejan en base a una serie de instrucciones y condicionantes que suelen ser bastante claros y, cuando no, pues nos lo inventamos, como hacemos con el resto de las reglas.

En definitiva, se trata de una aplicación estupenda que alarga la vida al juego gracias a la cual por fin podemos luchar mi chico y yo contra el mal, codo con codo. Eso sí, con la inestimable colaboración de mi hija de 6 años en el papel de los monstruos, porque alguien tiene que tirar los dados por ellos. Y lo mejor de todo es que, una vez terminada la partida, tu niño se puede entretener montando sus propias mazmorras, agarrando el móvil de su padre sin que este se entere y grabando una panorámica con banda sonora compuesta para la ocasión. Atentos al estremecedor documento audiovisual.


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martes, 7 de marzo de 2017

Proyectos del Faraón Negro

¡Me han dado permiso! Sí, amigos, me han dado permiso para hablar de lo que he estado haciendo desde... esperad que miro en mi bandeja de entrada... desde enero de 2015, sin ponerme unos zapatos de cemento por irme de la boca. Pues bien, el proyecto faraónico que me ha tenido apartado del blog, del sueño y de cualquier actividad remotamente parecida al ocio durante los fines de semana de los últimos dos años ha sido...


¡Ou yeah, baby! La traducción de Mentiras Eternas, la cojo-campaña para El Rastro de Cthulhu, junto a mi compañero de fatigas y desvelos, el ínclito Josemasaga, otro que ha pasado más tiempo con un diccionario español-inglés que con su pareja.

N. del otro T.: aprovecho la alusión para meter una nota, prerrogativa chachi de los traductores. Gracias a estos gallardonianos encargos, he logrado cumplir un sueño y desmitificarlo al mismo tiempo: quizá traducir a Rilke es súper creativo y lírico, el resto es pico, pala y un buen tesauro. Perdona por la intromisión, Velasco, y gracias por la confianza depositada.  

Ha sido un trabajo muy complicado, en parte por la tremebunda extensión del texto, en parte por las tropocientas mil referencias cruzadas que tiene y en parte porque alguno de los autores parecía escribir en élfico y no en inglés (de hecho hemos tenido que redactar algún que otro fragmento de cero porque el texto original era no-euclidiano). Además, su publicación ha llegado a estar en tela de juicio a causa de la amenaza de la Segunda edición de El Rastro de Cthulhu de Pelgrane. Los ingleses llevan ya mucho tiempo con publicar esa segunda edición, pero no terminan de hacerlo; por eso Edge no se animaba a a reeditar el básico, ya que corría el peligro de quedarse obsoleto nada más salir de la imprenta. Para evitar este estancamiento cuántico y no seguir esperando más, se tomó la decisión de reimprimir una pequeña tirada del básico y de convertir Mentiras Eternas en una caja que incluirá un libreto titulado Reglas abreviadas de El Rastro de Cthulhu, que permite jugar la campaña sin necesidad de tener el manual básico. Además, la caja incluirá un libreto de ayudas de juego, fichas de personajes pregenerados... ayer pude ver la foto del contenido y es una pasada.

Ya se empiezan a ver algunos de los pregenerados...

Y esa fue la segunda parte del proyecto faraónico: las Reglas abreviadas de El Rastro de Cthulhu. Se trata de un libreto basado en el documento del mismo título elaborado por Tony Williams disponible de forma gratuita en la página de Pelgrane PressENLACE!) que actualiza el reglamento en base a los cambios al sistema GUMSHOE incluidos en Night's Black Agent's y la segunda edición de Esoterroristas. También bebe del Enchiridion of Elucidation ENLACE!), otro documento gratuito que reúne algunas aclaraciones al sistema de los mismísimos Robin Laws y Kenneth Hite, además de otros miembros de los foros de Yog-Sothoth. A todo eso hubo que añadir todas las reglas del manual básico necesarias para poder jugar cualquier módulo publicado (solo reglas, cero ambientación) y redactarlo todo en cristiano. Espero que se entienda.


Y como la cosa quedó tan bien nos encargaron otro proyecto faraónico: la traducción de la 7ª edición, que ya está muy, pero que muy avanzada. Vamos, que ya no me acuerdo cómo se hacía eso de dormir.