miércoles, 31 de octubre de 2012

Avalanchas de irrelevancia.


Insisto en el tema porque me parece que mi postura no quedó clara.

Decía Zack Sabbath, no sé si en su blog (¡ENLACE!) o en  esa pequeña joya que es el Vornheim: The Complete City Kit, que estaba harto de leer descripciones de lugares que no aportaban nada más aparte de lo evidente.

No dejéis de comprar este libro: festival del humor.

Este es un vicio muy común en los suplementos dedicados a la ambientación: llenarlos de información total y absolutamente irrelevante y definir esta saturación de mamonadas como "riqueza". En esto los reyes siempre han sido los suplementos de Reinos Olvidados, sobre todo los de AD&D, pero nadie se libra. Ayer mismo estuve leyendo en el que ya ha pasado al olimpo de mis libros tróspidos (trospibooks) Throal: the Dwarf Kingdom dos o tres párrafos dedicados a la hora a la que se echan la siesta en el reino de Throal. Que, por cierto, para el que se esté mordiendo las uñas de intriga después de escuchar esto...

¡¡¡¡ATENCIÓN, SPOILERS!!!!

...se echan la siesta después de comer, es decir, a la hora de la siesta.

FIN DE LOS SPOILERS

Según la Real Academia de la Lengua Española (sí, la misma que cada año incluye más faltas de ortografía como formas correctas de escritura porque es la única forma de conseguir que los chavales escriban bien) relevante es importante, significativo. Y eso es justo lo que cuesta encontrar en las ambientacones: información relevante. A ver si nos entra en la cabeza que para que un libro sea bueno no hace falta que tenga más de 200 páginas, igual que para que una película sea buena no hace falta que dure más de hora y media o para que un polvo sea bueno no hace falta que dure más de 5 minutos. Más de eso supone inevitablemente insistir en lo mismo y caer en la repetición.

Por poner un ejemplo, esta la clásica descripción de un negocio en un suplemento de esos que aportan "riqueza" a una ambientación:

"El Zapato feliz": el zapato feliz es una zapatería. En esta zapatería se venden o remiendan zapatos. Pero no sólo zapatos, también botas, sandalias y mocasines e incluso a veces cinturones y otros artículos de cuero. También tienen recambios para lengueta, plantilla, pala, forro, punta, entresuela, suela, bóveda, tacón, tapa, contrafuerte, caña, collarín, y cordones, pero estos últimos sólo los hay en marrón.El zapatero es Aloisius Retuerto, un hombre caucasiano de 43 años 1 metro 68 de altura y complexión media. Es fácil reconocer que es un hombre porque tiene pene, aunque no se le ve debido a que suele llevar las piernas y la pelvis cubiertos por unos pantalones. Pero bueno, la voz grave, la nuez de adán, algo de calvicie y el abundante bello facial no dejan lugar a duda acerca de que se trata de un hombre. Aloisius suele hablar en voz alta, salvo cuando no quiere que se le oiga. En esos casos habla con voz más baja. Al ser zapatero, repara y vende zapatos y suele trabajar detrás del mostrador. Los clientes no pueden pasar detrás del mostrador porque es costumbre que detrás del mostrador sólo pueda entrar el dueño de un negocio...

Y así puedo rellenar todas las páginas que hagan falta. ¿Es riqueza? No, es un coñazo, es una sarta de obviedades. No necesito que me expliquen nada de lo que pone ahí. Si vas a dedicar unas palabras a una zapatería que sea por algo, apórtame información relevante. Por ejemplo:

"El Zapato Triste": El zapatero es un viejo siniestro. Hace zapatos de piel humana, pero la materia prima la pone el cliente.

Ya está. No hace falta más. Y quien dice una zapatería dice un lago (de aguas critalinas, etc, etc...), una plaza (el suelo está adoquinado, etc, etc...), un personaje no jugador (dejó los estudios a los catorce porque se le atravesaron las matemáticas, etc, etc...) o mi favorita: la descripción de los humanos en el capítulo de razas. Ésa me encanta. Menos mal que la ponen porque si no no seríamos capaces de imaginarnos cómo son.

¡¿Zombi?!
No, modelo que no leyó las instrucciones de los zapatos.

Un día de estos escribiré una ambientación que no ocupe más de  diez páginas. Y os aseguro que no echaréis nada en falta.

15 comentarios:

Terrax el Maestro dijo...

Me encanta El Zapato Feliz, pero no tanto como El Zapato Triste. Por cierto, esa frase final es un Challenge Accepted o como dicen en España, "un no hay huevos".

Anónimo dijo...

¿Que tu duras 5 mínutos?. Ya sabía yo que para escribir estos post tenias que ser un superhombre o algo así.

Anónimo dijo...

Respecto a los tiempos de los polvos, o cualquier cosas de índole sexual, yo recomiendo seguir la regla del 15 al hablar en público:
15 minutos
15 centímetros

Nadie hace comentarios con esto.

Nirkhuz dijo...

2 de cada 3 comentarios tienen que ver con una pequeña frase. ¡Ole!

Realmente es algo importante, eso de no escribir mierda. Ahora estoy con una ambientación entre manos e intento hacer las cosas lo más agradable de leer, sin rellenar con capazos de cosas inútiles (y creo que lo ando consiguiendo).

Carlos de la Cruz dijo...

Tu postura quedó clara en el anterior post. Esta entrada es irrelevante.

YOP dijo...

Yo pienso que junto a AD&D, los viejos módulos de ICE detallando ciertos lugares de la Tierra Media se llevaban la palma en ese sentido, con importantísimos detalles como tablas de precipitaciones, increibles herbários con plantas capaces de curar almorranas y otras cosas igualmente imprescindibles.

Por cierto, yo ya tengo una ambientación de diez páginas a la que no le falta de nada, aunque viendo las aventuras que publicas, me pica la curiosidad de ver que tal es la tuya.

RAHG dijo...

Velasco te paso un enlace con un suplemento no oficial de AD&D 2ª Edición. Son 118 páginas con 12 planos o "ambientaciones". Creo que esto es a lo que te refieres. Algunos están muy currados. Por ejemplo el de Scrashi, un mundo en disputa entre los demonios y los diablos con ciudades estado en disputa por los 2 bandos. Imaginaos el juego que dá ir a cobrar la recompensa de tu patrón Tanari o intentar explicarle tu fracaso y tirar en la "Tabla de Castigos".

https://dl.dropbox.com/u/58176830/Gu%C3%ADa_Planos.7z

David Sancho dijo...

Por cierto, el diccionario de la academia ya ha admitido "bello" como "pelo facial"? :)

Ahora en serio, estoy de acuerdo. Hay veces que es doloroso continuar leyendo descripciones que no van a tener ninguna consecuencia práctica en el juego. Los libros de ambientación de ICE para rolemaster contaban el tipo de vegetación, el clima y cosas inútiles que hacían que más del 50% del libro fuera irrelevante.

Werden dijo...

Nadamos en lo irrelevante. Si nos salimos de juegos rollete tipo que se inspiran en el éxito masivo AD&D (que puso de moda y obligación dibujos bonitos y si puede ser, con mapa y caja para lucir mejor) no tenemos estos problemas, hay juegos que te despachan un planeta entero con cuatro frases, y a pesar de los vicios de ICE, se han hecho unas cuantas cosas más estos años, incluso lo de ponerse de moda darte unas indicaciones y, sí hay que explayarse, que sea en algo directamente jugable con un módulo en concreto. Esto es como poner verde a Rolemaster y sus excesos, o como son vistos hoy, cuando hay que ubicar en su tiempo. No defiendo que se hagan las cosas como dices, pero ni en los juegos continuistas o retroclonados meten la pata así a estas alturas como normal general.

Ragna dijo...

Joer, hacia tiempo que no me reía tanto XD

Velasco dijo...

@Terrax: lo que no hay es tiempo.

@YOP: cierto olvidaba los de ICE. Recuerdo con cariño leer el árbol genealógico del alcalde un pueblo.

Reihos dijo...

Todo esto es tan irrelevante como el elefante que habla en coreano...

Imperator dijo...

Bravo, señor.

DaniSpite dijo...

A mi me parecen sangrantes los suplementos de ambientaciones urbanas contemporáneas en las que se nos habla de la prensa local, los retrasos del metro y el servicio de basuras. Una de esas ambientaciones podría resolverse contando sencillamente las peculiaridades de la ciudad respecto a la urbe prototípica americana.

Verzobias dijo...

El Zapato feliz.
Dios santo, hacía tiempo que no me reía tanto.

Y si, con tal de llenar páginas, a veces meten una morralla impresionante.

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