lunes, 15 de septiembre de 2014

13 libros.

La primera parte de mi plan era escribir sobre rol durante 4 años para captar vuestra atención, y ahora viene la segunda parte de mi plan: quejarme de movidazas sociales. Sí, ahora que ya os tengo agarrados por los huevos. ¡Ja, ja, ja, ja, ja!

Mi hijo de cinco años ha empezado Primero de Primaria en un colegio público y nos ha llegado el momento de comprar los libros de texto. Ahora esto se hace de una forma supermoderna y basta con ir a una librería cercana (o a un hipermercado, pero prefiero apoyar a los pequeños comerciantes) dar el nombre del colegio y el curso que va a empezar el niño para que te preparen el paquete de libros. Cuál sería mi sorpresa cuando, al ir a recoger el paquete, van y me entregan 12 libros en una bolsa. Mi primera reacción fue decirle: "No, no, que es sólo para un niño". A lo que la tendera me respondió: "Espera que cuente... es verdad hay un error: falta también el libro de Valores".

13 libros, amigos, 13 libros para un niño de cinco años. Ah, y la agenda del colegio, que no se me olvide. Son más libros de los que tuve que usar yo en cualquiera de los años en los que fui a la universidad. Y vosotros, como yo, os preguntaréis: "Pero, ¿cuántas asignaturas tiene ese crío? No me salen las cuentas". No, claro que no salen. Tiene 13 libros para 5 asignaturas, lo que ocurre es que en algunas asignaturas, en lugar de tener un libro para todo el año, tiene un libro para el primer trimestre, un libro para el segundo trimestre, un libro para el tercer trimestre y otro libro de ejercicios. Se ve que juntar eso 4 libros en un solo volumen no está al alcance del ser humano. Algo pasó desde que Guttemberg inventó la imprenta a este momento en el que se perdieron los secretos del encuadernado gordo y ahora somos incapaces de meter más de 60 páginas bajo un mismo lomo. Total, más de 200 euros de broma. Y ponte a forrarlos todos, claro. Llevo días sin poder quitarme el sabor a celofán de la boca.

Mi hijo yendo al cole por la mañana.
Tuvimos que volver a casa porque se había dejado la agenda, 
el gorro de piscina y el libro viajero.
Es que tiene una cabeza... 

Luego tengo otra hija de 4 años, con lo que uno podría pensar: "Bueno, pero los compras una vez y, si tienes suerte y no hay un cambio de gobierno, un cambio de legislación educativa o un cambio de temario porque justo te ha pillado el descubrimiento de la cura del cáncer, del sida, y la vida extraterrestre y no se ha independizado nadie, los aprovechan los dos". No, amigos, no, eso sería demasiado fácil. Para asegurarse de que el libro no pueda volver a utilizarse las editoriales los llenan de ejercicios recortables y pegatinas de un solo uso porque, claro, dictar un ejercicio para que el niño lo apunte en el cuaderno puede herniar al profesor de turno; de tal manera que al finalizar el año el libro parece una colección de hojas de personaje de un rolero con déficit de atención. Se lo das a Hitler para que lo queme y te lo devuelve.

Cuando he sacado el tema a colación entre otros padres me han dicho que no me preocupe y lo vea por el lado positivo: que esto va a peor a cada año que pasa y el gasto es cada vez mayor. Y yo tengo la suerte de que puedo pagar los libros, pero habrá mucha gente que no podrá hacer frente a este gasto o que tendrá muchas dificultades para poder afrontarlo. Lo que me hace preguntarme: ¿Hasta cuándo vamos a consentir este robo a mano armada? ¿No llegará el día en el que los padres y madres pongamos los huevos encima de la mesa? Es tan sencillo como negarnos a comprar los libros de texto y que las editoriales se los tengan que meter por el orificio anal, ¿no? Y no les va a resultar difícil porque son muchos libros, sí, pero los hacen muy finitos y caben bien.

Y poco más que añadir. Bueno sí, algo para el Ministerio de Educación, las editoriales de sus cuñados y cualquier otro responsable de este despropósito que me pueda estar dejando en el tintero: "Me cago en vuestra puta madre, estafadores hijos de puta. Lástima de guillotina".

Esto, para nuestros hijos, una mariconada.

Para que luego os quejéis de que hacen falta muchos libros para jugar a Pathfinder.

21 comentarios:

Pablo de Santiago dijo...

A mí me pasó este año: me asignaron un destino de profe de primaria, y los libros quedaron pedidos del año pasado, así que no tuve más alternativa que tragármelos. Precisamente el curso es primero y, el primer día, veo que los padres me traen cajas de cartón al aula. Pues nada: tres libros de mates-castellano, otros tres de galego-coñecemento (sí, Coñecemento do Medio, es decir, no se adaptan a la nueva ley), seis cuadernillos, los dos de Inglés y el de Música (wtf!?). Cuando me vi con aquello flipé y la cara que les debí poner a los padres fue un poema. Haciendo cálculos creo que de las materias generales tengo alrededor de 700-800 páginas de material directo, además de las fichas en PDF que manda la editorial. Dicho esto: ¿para qué coño estudié una carrera y aprobé unas oposiciones si pueden poner a un robot a hacer lo que pretenden que haga? Y yo que pretendía trabajar sin libros este curso...

Diego Pastor dijo...

Lo pero es que la educación de los chavales sería 10 veces mejor si dejásemos que cualquier profesor de primaria fuese a clase sin libros. Encorsetados en esos temarios insufribles los profesores se convierten en autómatas y los niños en zombies. La capacidad de cualquier profesor es sencillamente infinitamente superior para la enseñanza que toda esa mierda de libros.

josemasaga dijo...

Ni masones, ni iluminatti, ni templarios: los libreros y los dueños de las editoriales (con la sanción de amazon) son los que cambian los gobiernos para que haya nuevas leyes de educación.

Ya en serio, no solo me parece un jodido disparate (y más en primero de primaria, joder, todo el día los pobres amarrados al pupitre), además me parece anticonstitucional y denunciable: la educación primaria es GRATUITA. O sea que sí, Velasco, el día que las familias os plantéis, les darán por el ohio a las editoriales, y podremos hacer en las aulas algo creativo.

P.S: Claro que tendríais que ver las caras de algunos en los claustros cuando se propone quitar los libros de texto...

alonso dijo...

Lo de los libros de texto es indignante, aunque yo estaba acostumbrado ya que esa situación se repite ya desde que entran en primero de infantil con 14 libros cada niño, y hablamos de niños de 3 a 5 años. El único que he podido aprovechar es el de lectura, que también tiene pegatinas pero el primero las pone todas y el segundo se traumatiza y mira como sus compañeros ponen las pegatinas y el no puede poner ninguna (creo que ya no podré aprovecharlo para el tercero porque el libro ya casi me da vergüenza mandar al segundo con el por el estado deplorable en el que se encuentra) lo dicho lamentable.
Aunque no se de que me extraño si en la guarderia para la niña (15 meses) me han pedido un listado de material que ríete tu de un taller de alfareros-pintores-artesanos, vamos que no se que me hará para el día del padre pero lo mismo me sorprende con una copia de una inmaculada de Murillo, material tiene desde luego

Bester brainstormer dijo...

vaya sinsentido. menos mal que no tengo churumbeles sino los criaba en casa y les enseñaba yo con los libros que tengo por casa...¡manuales de rol, comics y libros de ciencia-ficción! xDD

en fin, muy revindicativo el artículo, me gusta, aunque dentro de poco llamarás la atención del gobierno y te chaparán el blog por injurias.bien merecido lo tendrás.
Creo que deberías usar el mismo tono para referirte a polémicas candentes del mundo rolero que ahí lo más que puede pasar es que un friki se cabree y te trollee :P

Jurgen Heindall dijo...

Totalmente de acuerdo con el artículo de Velasco (y con el primer párrafo del compañero Bester brainstormer), xD.
Es una vergüenza que se permitan este tipo de cosas y que haya muuuuuchos padres que no es que lo toleren, ¡es que lo fomentan y lo exigen! Si tan necesarios son no sé cómo los que ya tenemos unos añitos hemos salido adelante (la de chistes que se podrian hacer aquí, ejem).

Esto en el mundo de Paranoia se solucionaba rápido, rápido, ¡¡zap, zap, esclarecedores editoriales!! xD.

Enrique M dijo...

Yo no recuerdo lo que hice en Primero de EGB (sí, conocí a los antiguos dioses) entre otras cosas porque con tanta frikada en la cabeza tuve que hacer sitio y eliminar lo que pensaba que no iba a necesitar más, pero sí que recuerdo que en mi colegio no se compraban libros. Por lo visto era un sistema algo innovador, pero teníamos en cada aula una "biblioteca" con los libros de cada asignatura, y cada crío tenía uno "en préstamo" para ese año, de tal manera que los heredábamos de un año para otro y nadie compraba libros porque los pagaba el colegio. Claro, que eran los locos ochenta y yo era de un barrio obrero así que se podían permitir experimentar con nosotros, pero vamos, con lo perro que he sido a lo largo de mi vida de estudiante y las buenas notas que he sacado siempre, incluso en la universidad, yo creo que el sistema igual hasta funciona y todo, ahí lo dejo, ministro de turno con amiguetes en las editoriales.
Luego fui profe de secundaria una temporada y ahí me di cuenta no sólo de que los padres se agobian ante la idea de que su chaval no tenga un libro, no vaya a ser que le dé por pensar y hacer algo por sí mismo, sino de que la mayoría de los libros de texto son una molestia para el profesor más que otra cosa, ya que están mal escritos, con contenidos discutibles y encima te obligan a ajustarte a su temario y metodología. Son unos cuantos los que estarían de acuerdo en eliminar los libros o sustituirlos por otra cosa (que para algo se hacen memorias, unidades didácticas, etc), y ahí tengo que romper una lanza en favor de los profesores, que muchas veces se ven obligados a trabajar mucho por su cuenta para mejorar la deplorable calidad de los contenidos que les obligan a dar con tal de dar una educación mínimamente aceptable. Por mucho que digan los políticos de turno yo he conocido profesores muy profesionales y extremadamente volcados con su trabajo, por lo menos más que yo con el mío.

Menos mal que mi ejército de minions ya está alcanzando un tamaño considerable y voy a poner algo de razón entre tanto desorden y alzarme con el control como genio del mal que soy ]:)

Sr. Rojo dijo...

+1 al último párrafo, Velasco...

Patidifusa dijo...

No es por defender a las editoriales que considero que en nuestro país son una mafia pero… he hablado del tema muchas veces con conocidos que han trabajado para editoriales y me dicen que en el tema de libros de texto la editorial a veces ni gana lo invertido. El problema es que el temario lo cambia el ministerio cada dos por tres y eso implica nueva redacción, impresión, etc. Con lo que apenas da tiempo a amortizar los gastos. Una amiga que trabajó en una editorial decía que tardaban 4 años en amortizar cada libro. Eso decía ella, no sé lo fiable que será su información.
Por otra parte, lo de los ejercicios recortables, las pegatinas, etc… Sí, son más caros y no son reutilizables, al menos el libro de ejercicios. Pero son infinitamente más entretenidos y creo que al niño le entra mejor lo que sea que quieran enseñarle. Me parecería un atraso seguir con el coñazo de libros que teníamos cuando éramos enanos y sobre todo las mismas técnicas de aprendizaje.
Lo de hacer los libros en varios tomos también me parece bien. Así el niño no tiene que llevar el tocho al cole. Además no hace falta comprarlos todos. Los compras según van terminando el anterior y hasta te ahorras alguno a final de curso.
Dicho esto, estoy de acuerdo en que los libros deberían pagarlos los colegios vía presupuestos del estado. Que no deberían variar tanto los temarios. No hay justificación para ello, tan sólo el vaivén ideológico del gobierno de turno. Que es mejor trabajar sin tanto libro. Alguno de apoyo puede ser bueno, pero trabajar por proyectos o algún otro método me parece bastante mejor que inflar las mochilas de los niños.
Tema aparte es el tema de a quién pertenecen las editoriales. Iba a buscar un bonito gráfico que muestra el accionariado de las principales editoriales en nuestro país, pero me da una pereza que no es normal. El resumen es que en la mayoría de ellas está la iglesia. Si no como accionista mayoritario, sí por lo menos con una buena tajada. Por qué digo esto? Porque la mayoría de colegios privados y concertados en Ejpaña son de la iglesia (Católica me refiero) y se apresuran a mandarte comprar los libros de su editorial de referencia. Por ejemplo, los colegios vicencianos los de Vicens Viven. De nuevo iba a buscar más ejemplos pero mi jefe me mira raro si no tecleo de vez en cuando.
Perdón por el tocho y no sigo porque esto es para hablarlo en un bar que es donde se arregla el mundo.

Carlos de la Cruz dijo...

Sólo diré que tengo tres hijos, de 3, 6 y 8 años, y este año tenía que comprar más de 30 libros (no he echado las cuentas), más folios, cuadernos, lápices... coño, si he tenido que comprarles hasta toallitas y pañuelos.

Por suerte, como somos familia numerosa, he tenido de ayuda unaaaa... ¡puta mierda!. Es decir, nada de nada; si tengo dinero para criar a tres hijos, tengo dinero para comprarles libros :D.

De todas formas, como somos españoles y por tanto pícaros por naturaleza, nos hemos buscado la vida y hemos pedido prestados libros, hemos borrado los tachones de los otros niños, hemos engañado a Santillana haciéndonos pasar por profesores y hemos coaccionado a los de la papelería hasta que nos han regalado una caja de lapiceritos de colores, que no es mucho, pero es algo.

Yo la única solución que veo es que encierren en un zulo al ministro de educación y a los representantes de educación del resto de partidos y que no les dejen salir hasta que cierren el temario para 10 años (¡tampoco es tanto!), como se hacía con los cardenales para que eligieran Papa.

Por otro lado, yo también metería en la cárcel a todos los concejales de urbanismo de los últimos 20 años y DESPUÉS les hiría haciendo juicios para ver si son inocentes, así que no hagáis mucho caso de mis soluciones políticas.

Sr. Rojo dijo...

+1 al último párrafo, Carlos...

Rubén Ángel Hernández Gómez dijo...

En la era de los tablet y los libros electrónicos, cualquier mal pensado podría creer que las editoriales están aprovechando los "últimos cartuchos".
Mi solidaridad con velasco, a mi me tocará en 2 añitos.

TKH-1176 dijo...

Vaya estafa me parece eso de los libros de texto, y desde luego no sé si es cosa de las editoriales o de los politicastros, pero vamos, que en tiempos de la EGB (sí, la era de los antiguos rockeros, cuando todo "molaba mazo") yo recuerdo que entre párvulos y primero el úncio libro que conocí fué el "Micho" (1 y 2, el primero de pasta roja con letras manuales y el segundo de pasta verde con letras de imprenta) y para usted de contar. Además, comprarlo era opcional, porque podías leer del libro del compañero, y aquí paz y después gloria, porque lo que importaba era hacer caso a la "seño"...Y oiga, con ese sistema no me fue nada mal.
Y la verdad, como dicen por este hilo, en la era de los tablets, que te obliguen a comprar 13 libros (x finos que sean) me parece un despropósito. Y más cuando los niños de esta generación son nativos digitales y van a manejar el tablet y demás cacharros mucho mejor que yo el sacapuntas. Así que es mejor (y seguro que más barato!) adquirir un tablet con los libros en formato digital, y que solo se compren los cuadernos de ejercicios. Pero claro, en este caso, todo sería muy lógico y normal, lo cual es 100% incompatible con nuestro país y más con la educación, además de ser inversamente proporcional, es decir, cuanto más fáciles y razonables puedan ser las soluciones, más retorcido, oscuro y jodido lo ponen los políticos del ramo.

A estos de educación les pasaba yo un ejemplar del Necronomicón a ver si tienen huevos de pasarlo a formato de manual escolar...claro que teniendo en cuentas que estos señores habitan en una dimensión de ángulos no euclídeos y que seguramente todos son sectarios de Nyarlathotep, pues igual lo consiguen y todo. (Y si no lo son, seguro que estaría muy orgulloso de ellos, tanto como para afincarse por estos lares. Si es que no lo está ya, claro)

Velasco dijo...

Siendo positivos y creyendo en la bondad humana y el idealismo de nuestras instituciones podemos pensar que sí, que todo esto de vendernos zurrones de libros es por el bien de las espaldas de nuestros hijos y en aras de que su experiencia educativa sea la casa de la guasa, evitando el fracaso escolar a base de pegatinas superdivertidas.

Podemos también buscar soluciones a este problema en la tradición picaresca española haciéndonos pasar por profesores o incluso, por qué no, robando los libros de texto de otras familias en la salida de la librería; pero esto no quita que ahora mismo la educación (recordemos, un derecho fundamental), que en nuestro país se supone pública y gratuita, está exigiendo desembolsos de mil y pico euros a familias con sueldos que no llegan a eso.

Si me dijeras que las editoriales son propiedad del estado y ése dinero irá destinado a la sanidad pública o de vuelta a los colegios el expolio todavía tendría un pase, pero no: son editoriales privadas propiedad de unos señores que se forran a manos llenas con este timo. Eso de que los libros de texto no se amortizan y que a veces pierden dinero es una chorrada como un castillo. El único riesgo que asumen estos piratas es que haya un cambio de temario en el último momento del que, ¡oh, magia!, alguna de las editoriales sí estará enterada y se llevará todo el pastel.

Así que, lo dicho: una puta tomadura de pelo, aunque reconozco que buscar motivos de consuelo hace que se aplaquen las ganas de prender fuego al congreso con todos dentro.

Carisma18 dijo...

+1 a esta entrada, que no sólo de rol vive el hombre.

A lo que voy, me parece una falta de todo. De sensibilidad por no pensar en las familias, de respeto al medio ambiente por gastar papel en hacer libros de mierda y de criterio porque llamadme loco pero no creo que la manera de que un chaval de 5 años aprenda no es arrojarle 13 libros a la cara.

No quiero hacer que os caguéis más en la orden de cristo, pero mi ahijado sebastián, que tiene 5 años y va a un cole público de Ferrol, sólo se ha tenido que comprar 2 libros. El de inglés (que bueno, valió 35 pavos) y el de religión o alternativa. Eso sí, luego le han hecho comprar una especie de pack de material escolar predefinido tipo tijeras, regla, lápices, estuche, etc. también a lo supermoderno, y han tenido que ponerles el nombre A TODO para evitar confusiones (SEBASTIÁN al plastidecor beige, SEBASTIÁN al plastidecor púrpura, SEBASTIÁN al plastidecor borgoña, SEBASTIÁN al plastidecor ocre)

Por lo que sé, es el profe el que se curra el material para las clases, al igual que los roleros nos curramos los mapitas para los jugadores en vez de mandarles comprar una enciclopedia de la inglaterra artúrica, ellos se traen de su casa sus apuntes del ecosistema de un pantano. Vamos, que guay.

Yo secundo lo de la guillotina, venga.

Guiu Mateu dijo...

Me he leido la entrada enterita y creo que tienes razón. Pero como yo lo leo todo con mucho detalle me he dado cuenta de un tema espinoso que creo que debería centrar nuestra . ¿En el colegio de tu hijo tienen piscina?
Fiuuuuu!!!! veo que ese trabajo del que siempre te quejas es mucho más lucrativo de lo que pensaba

Velasco dijo...

@Guiu: Los llevan una vez al mes al polideportivo municipal que está al lado del colegio. Sí, estoy montado en el dolar porque el gorro que lleva es comprado.

Guiu Mateu dijo...

Osea que eres tan pobre como todos...ya lo siento, ya.

Zooroos dijo...

Realmente siento tu indignación Velasco, no hace falta racionalizar hasta el hartazgo lo obvio: el Ministerio de Educación, la escuela y las editoriales nos están estafando.

El único libro que un niño de 5 años necesita es un cuento, o muchos, muchísimos cuentos. Los libros de ejercicios deberían ser para el profesor exclusivamente, y los niños deberían poder pegar las pegatinas y figuras que se traigan de casa o de donde les plazca. Los niños aprenden haciendo, y nos están vendiendo talleres, pegatinas, artesanías, fotos, cuentos y juegos en formato libro. No libros, entiéndase, como los concibe un adulto. Son literalmente una bolsa escolar entre dos tapas, agrupadas por puro criterio mercantilista y buscando el rédito fácil y el vencimiento automático luego del primer uso.

Los niños necesitan más árboles de verdad y menas pegatinas de árboles, necesitan correr y mucho en lugar de pasarse el día sentados como un empleado de la oficina postal, y deberían sobre todo guiar su aprendizaje según sus afinidades y las de su grupo y profesor, en lugar de recibir todo predigerido, sanitizado y reprocesado en pegatinas de alto valor comercial y escaso valor educativo.

He dicho.

Andrés dijo...

Soy maestro de primaria y no trabajo con libros por la misma razón por la que dejé de dirigir con módulos de las editoriales: mi grupo de juego siempre se salía de lo que marcaba la historia que venía escrita, así que desaprovechaba el libro y el dinero. Lo mismo pasa con los alumnos, se salen del guion.
De todos modos, y continuando el paralelismo educación/rol, al igual que ahora todo el mundo desarrolla su propio juego con la ayuda de las redes sociales y las nuevas tecnologías, con el tiempo cada vez más maestros están creando sus propios métodos, y creo que es una tendencia al alza. Espero que en algún momento os acabéis encontrando con al menos un profesor/colegio en el que trabajen así.
Y por cierto, sé de buena tinta que las editoriales ganan dinero (y mucho) con esto, además de que es fácil de entender que ninguna empresa es tan idiota de montar todo este fregado sin sacar rendimiento, lo habrían dejado hace años, que no son ONGs...

Raúl Cabeza de Plomo dijo...

Valientes bastardos. Es indignante.

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