lunes, 17 de noviembre de 2014

Mice and Mystics

De vez en cuando, el mundo de los juegos de mesa se mezcla con el de los juegos de rol obteniendo resultados interesantes. No en vano, el Dungeons&Dragons original surgió como un reglamento de batallitas y aún hoy los hay que sostienen que eso es lo que sigue siendo. No entro al debate "qué es rol/qué no es rol" porque me parece tan vacío y estéril como el de "drogas sí/drogas no" o "alcohol sí/putas también". El caso es que hace unos meses, gracias a un blog de padres e hijos que ahora no recuerdo llegué hasta un juego de mesa llamado Mice and Mystics, Ratones y Místicos para los que no les gusta dar visitas a la página de wordreference ENLACE!). Y antes de que empiece a haber lipotimias porque el juego está en inglés, tranquilos, sólo es el título; los de Masqueoca ENLACE!) lo han traducido a un perfecto castellano del que Cervantes, Quevedo y Neruda estarían orgullosos aunque comentarían entre ellos que no rima una mierda.

La monstruosidad en la caja.

En esencia, Mice and Mystics es un juego cooperativo de tablero de mazmorreo al estilo Descent, Heroquest o D&D 4ª cuyos protagonistas, el Príncipe Collin y compañía, se han transformado en ratones como única posibilidad de escapar de las garras de la malvada bruja Vanestra, a la sazón madrastra de Collin y casada en segundas nupcias con el rey. Ahora, convertidos en roedores miomorfos, se dan cuenta de que frustrar los planes de la buena mujer para dominar el mundo es algo más difícil que cuando medían diez veces más y tenían pulgares oponibles.

Esta historia se estructura en una campaña dividida en capítulos (misiones, para entendernos), incluidos en un libreto que te indica el objetivo, las losetas necesarias, los ratones protagonistas y las reglas especiales y, además, incluye fragmentos de un relato que se va leyendo a los jugadores a medida que avanzas, no sólo en la campaña, sino también a lo largo del capítulo, reforzando el carácter narrativo-rolero del juego.

El reglamento es bastante sencillo, haciéndolo bastante accesible a los jovenzuelos de la casa. No voy extenderme pormenorizando las reglas porque, si os interesa conocerlo con más detalle, podéis encontrar un videotutorial en la página de Masqueoca (¡ENLACE!). Eso sí, el folleto no brilla por la claridad en la exposición por lo que los esforzados padres tendrán que romperse un poco la cabeza para pillar alguno de los conceptos importantes. Pero bueno, nada de lo que un rolero de pro no sea capaz. Si has entendido El rastro de Cthulhu puedes pilotar un Airbus leyendo el manual de instrucciones.

La monstruosidad desplegada.

Los componentes del juego son muchos, muchísimos, a cascoporro, despliegas todo eso y parece que vayas a jugar a Warhammer Fantasy Roleplay; y muy bonicos: incluye losetas bonicas, miniaturas bonicas, dados bonicos, contadores bonicos, cartas bonicas... pero eso hace que el juego cueste la friolera de 75 euracos del alerón. Yo quise darme el capricho y el gustazo de jugar con mis chavales, pero comprendo que no está al alcance de todo el mundo.

Mi primogénito de 6 años y yo ya hemos jugado unos cuantos capítulos y la verdad es que la dificultad es bastante elevada. Hemos tenido que repetirlos varias veces hasta conseguir superarlos. Otra posibilidad es que la dificultad no sea gran cosa pero que mi hijo haya salido a mí y hasta el 3 en raya supone todo un desafío para nosotros. Aun así, esto no deja de tener sus ventajas: este elevado grado de dificultad acentúa el subidón cuando conseguimos superar una misión y, cuando no lo conseguimos, le habitúa a la derrota y ayuda a soportar el fracaso y gestionar la frustración, algo que a mi hijo y a los hinchas del Real Madrid les viene muy bien. Además, al tratarse de un juego cooperativo no hay conflicto entre los jugadores y, si palmamos miserablemente, la culpa es de este juego retorcido y malvado, no de papá, que hizo todo lo que estuvo en su mano.

Y luego ya, si estás jubilado y no tienes obras cerca,
 puedes pintar los muñequitos.

En definitiva: un buen juego de mesa para introducir a los más pequeños al proceloso mundo de los juegos de rol, ya que incluso se puede toquetear algo la mecánica para convertirlo en uno. A pesar del elevadísimo precio da para muchas sesiones de juego y ya hay previstas unas cuantas expansiones. Al leer esta reseña muchos estarán penando: "¿Ratones? ¿Estás poniendo bien un juego de ratones? ¿Tú, que despotricas del Mouse guard?". Y yo digo: "Sí, pero para jugar con un niño de 6 años, no con parados de larga duración que ya rondan los 40".

4 comentarios:

Tung-Si dijo...

Y no has comentado lo mejor, si vale para jugar con los críos vale también para jugar con la novia!! Yeeeha!

Sergio Martínez dijo...

¿Que tiene rolear con ratones con espada y capa que tanto me atrae? ¿Que carajo me pasa?

A mi todos estos juegos mazmorriles herederos del heroquest me encantan, el problema es la pastaca que valen. Y ya nos compramos el Descent y la verdad no nos gustó tanto... Que conste que la mitad de los roleros compramos estas cosas para tener más stock de miniaturas, tokens, tableros y demás... decir la verdad ¿A que sí a que sí?

Nirkhuz dijo...

Eh, pues no pinta mal.

Pati Igualada dijo...

Ayer miércoles lo jugamos, tres padres de peques de 6-7 años. La mecánica se pilla rápido y el aspecto está muy cuidado. Pero, por lo menos el primer capitulo (tal vez casi un tutorial) nos resultó muy sencillo. En cualquier caso ahora que lo tenemos será cosa de ponernos a amortizarlo ^^.

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